Por fin llega el resumen del viaje a Dublín con la escuela de idiomas, a la que por suerte se pudo sumar finalmente Noé. Largo día de viaje ..... y el hotel in the fifth pine, aunque teníamos un secador en el cajón de debajo de la TV y una plancha con su tabla correspondiente en el armario, pero bueno hubiese estado mejor algo más cutre pero cerca del centro. Este es uno de los problemas de los viajes organizados, en fin esto es lo de menos, fue un great trip y me dio mucha pena que se acabara tan pronto. Porque como podréis observar nos adaptamos rápidamente a las costumbres locales:

Las famosas puertas de colores irlandesas, bueno me enteré que eran famosas por la cantidad de postales que había con este tipo de puertas, pero más sitios habrá donde pinten las puertas no?

The car vase, decoración? innovación? arte urbano?

Os suena la cárcel no? In the name of the father, gran película. Para sacar la foto había que aguantar un montón de nacionalismo irlandés por parte del guía de la prisión, pero mereció la pena.


Tampoco me quedaban tan mal los puchos estos no? lástima de los 40 eurazos que costaban jeje.

También aproveché para practicar mi alemán y como no, el español con estas dos chicas de castellón que buscaban trabajo por estos lares. Según entendí, debo practicar más el alemán jeje, me dijeron que eran todos colegas de Hamburgo de una especie de hermandad y estaban visitando a un colega que estaba allí de erasmus.

Después de que cerraran los pubs a las 2 de la mañana tomamos el bus a las 3 y media, y gracias a la bondad del conductor llegamos al hotel, porque el bus no nos dejaba donde nosotros pensábamos. Fue una noche larga, con pelea irlandés del norte vs porteros y con 50 españoles cantando delante del Temple Bar.


Visita obligada a la Guinness, y como no una pinta desde lo alto observando todo Dublín.

Otra foto obligada junto a Molly Malone, la pescadera y profesora del Trinity College, se ve que no le pagaban muy bien las clases.

Se ve que la madre del líder de Thin Lizzy era irlandesa. Bueno y the boys are back in town para tomarse un whiskey in the jar.

Máxima seguridad, con un guardia civil y un funcionario de prisiones con nosotros. Antón y Eduardo para quien no los conozca.

Para que luego digan que en Irlanda no hace buen tiempo.... Por cierto, eran bastante chulos los puentes que cruzaban el profundo y navegable (si bicicleta y/o carrito se consideran navíos) río dublinés.

El famoso TEMPLE BAR, sede de nuestras operaciones nocturnas. Y ahora os dejo con un resumen gráfico de nuestra estancia. Espero volver a Irlanda, pero más tiempo y no para estar en una ciudad, sino para moverme por todo el país y conocer sus pueblecillos.



